Por qué esta ficha William Arthur Wieland (1907-1987) fue el funcionario del Departamento de Estado que dirigió la oficina encargada de Cuba mientras caía Batista y llegaba Castro. Entre 1960 y 1962 el Subcomité de Seguridad Interna del Senado lo convirtió en caso ejemplar, y en el exilio su nombre quedó unido a la pregunta de quién «perdió» Cuba. Esta ficha separa tres cosas: lo que dicen los documentos de la época, lo que dijeron de él los testigos y lo que concluyeron las autoridades. Quién era Según el Registro Biográfico del Departamento de Estado reproducido en el informe del Senado de 1962 (p. 100): nació en Nueva York el 17 de noviembre de 1907; cursó un año en Villanova (1926-1927); sirvió en el Ejército (1927-1928); fue corresponsal en La Habana de un servicio de noticias estadounidense (1933-1934), editor de periódico (1933-1936) y corresponsal de prensa en EE. UU. (1937-1941, en Associated Press según su testimonio). Parte de su juventud la vivió en Cuba con el apellido de su padrastro, Montenegro (informe, pp. 32 y 99). En su declaración del 9 de enero de 1961 contó que trabajó en el Havana Post desde finales de 1932 y que fue despedido; la dueña le escribió que había dado acceso no autorizado a los archivos de Associated Press (informe, p. 99). Entró al Departamento en junio de 1941 como agregado de prensa en Río de Janeiro, sin examen, por invitación de la oficina de prensa del Departamento; firmó la solicitud dos días después de jurar el cargo (informe, pp. 97-98). Ingresó en la carrera diplomática en octubre de 1946 y pasó por Río, Bogotá (1946-1949), San Salvador, de nuevo Río y Quito. En febrero de 1957 volvió a Washington; en mayo de 1957 era director de la Oficina de Asuntos Centroamericanos y del Caribe (Middle American Affairs) y desde septiembre de 1958, de la Oficina de Asuntos del Caribe y México, cargo que FRUS sitúa hasta octubre de 1960. Su papel 1957-1959: lo que muestran los documentos de la época Diciembre de 1957. En un memorando a Rubottom sobre cómo restablecer la normalidad en Cuba (FRUS 1955-1957, VI, doc. 307), Wieland escribió sobre Castro: «He is variously termed a Communist by those who oppose him and a second José Marti by his ardent supporters. His present philosophy and beliefs are not clear» («Quienes se le oponen lo llaman comunista y sus partidarios fervientes, un segundo José Martí. Su filosofía y sus creencias actuales no están claras»; traducción nuestra). Un memorando anterior, del 21 de noviembre, firmado con Stewart, contemplaba, entre otras opciones, advertir a Batista de que EE. UU. suspendería el suministro militar si no disciplinaba a sus tropas (nota de FRUS al doc. 306). Enero de 1958. El 10 de enero recomendó aprobar tres pedidos cubanos de armamento pendientes (munición de 20 mm, 10.000 granadas y proyectiles de obús), pero pidiendo que Defensa consultara las fechas de entrega para poder retrasarlas o cancelarlas según respondiera Batista (FRUS 1958-1960, VI, doc. 3). Las armas se usaban como palanca política antes de la suspensión. Marzo de 1958. La suspensión del envío de fusiles se trata en la ficha de este archivo sobre la suspensión de armas de 1958. Wieland participó: estuvo con Snow cuando el embajador cubano Campa protestó el 18 de marzo (doc. 40) y redactó el telegrama del 31 de marzo según el cual, mientras la única perspectiva fuera la fuerza, había que estudiar con cuidado toda exportación de armas a Cuba (doc. 45). El 24 de marzo calificó el ultimátum de Castro de «virtual declaración de guerra» y previó que, si prosperaba, Batista podía caer por un golpe de grupos que despreciaban «casi por igual» a Batista y a Castro (nota editorial, doc. 32). Junio y julio de 1958. Con Spencer, sostuvo que el Gobierno cubano violaba el acuerdo de defensa mutua de 1952 al usar contra los rebeldes las unidades de defensa hemisférica, y propuso buscar una fórmula de cumplimiento para no «embarrass, even endanger» («poner en aprieto, e incluso en peligro») al Gobierno cubano (doc. 67). El 22 de julio recomendó autorizar solo material claramente no bélico; Rubottom lo aprobó al margen (doc. 109). Febrero de 1959. Un memorando redactado por John C. Hill y Wieland distinguía un ala «radical» (Guevara, Raúl Castro) y describía a Fidel Castro y sus aliados como orientados «towards moderation and the establishment of a prosperous democratic Cuba with honest government» («hacia la moderación y el establecimiento de una Cuba democrática y próspera con un gobierno honrado»). Recomendaba influir en Castro, aislar a los radicales y a los comunistas y ser cauto con la ayuda (doc. 254). Estos documentos muestran que trabajó en la política hacia Batista y hacia el nuevo gobierno. No prueban que él solo decidiera: sus memorandos subían a Snow, Rubottom y Dulles, que los aprobaban o no. Las audiencias del Senado (1960-1962) El Subcomité para Investigar la Administración de la Ley de Seguridad Interna del Senado (presidente, James O. Eastland; vicepresidente, Thomas J. Dodd; asesor, J. G. Sourwine) trató el caso en dos series: «Communist Threat to the United States Through the Caribbean» (1959-1961) y «State Department Security» (1961-1962). Wieland declaró el 9 de enero y el 8 de febrero de 1961 y el 2 de febrero de 1962. Sobre las armas declaró que recomendó retener los envíos «quietly» («discretamente») después de que Batista usara equipo de ayuda sin consultar. A la acusación de Eastland respondió: «Sir, in 1958 I did not know that Castro was a Communist» («Señor, en 1958 yo no sabía que Castro fuera comunista»; informe, p. 97). En febrero de 1961 dijo: «I was never an admirer of Castro» («Nunca fui admirador de Castro»; informe, p. 102). Qué dijeron de él los testigos Estas declaraciones son testimonios, no conclusiones. Varios testigos tenían conflictos personales o políticos con él. Arthur Gardner (27 de agosto de 1960, Parte 9, p. 671), embajador en Cuba antes de Smith: «I think he had a strong influence on Rubottom. But I haven't any way to prove it» («Creo que tenía una fuerte influencia sobre Rubottom. Pero no tengo forma de probarlo»). Earl E. T. Smith (30 de agosto de 1960, Parte 9): declaró que fue Wieland quien le indicó que Herbert Matthews, de The New York Times, le diera información antes de ir a Cuba, y añadió que Wieland necesitaba la aprobación de Rubottom (pp. 682 y 685). Cuando Eastland le pidió nombres de quienes en el Departamento sesgaban los informes y decían «falsedades procastristas» (p. 697), respondió: «I believe Wieland, William Wieland, and that is as far as I would like to go in the State Department» («Creo que Wieland, William Wieland, y hasta ahí quiero llegar en el Departamento de Estado»). Antes había dicho de esas personas: «Because I do not believe that they are dangerous» («Porque no creo que sean peligrosos»; p. 697). La reunión con Matthews se trata en la ficha sobre Smith. William D. Pawley (2 de septiembre de 1960, Parte 10, citado en el informe, p. 141) atribuyó la suspensión a la oficina de Wieland: «the policy came out of Bill Wieland's office, approved by the Assistant Secretary and later reached the approval of higher officials» («la política salió de la oficina de Bill Wieland, la aprobó el secretario de Estado adjunto y luego tuvo el visto bueno de funcionarios superiores»). Dijo haberle advertido, seis semanas antes de la caída de Batista: «If you permit Fidel Castro to come into power you are going to have more trouble than you have ever seen in your life» («Si permiten que Fidel Castro llegue al poder, tendrán más problemas de los que han visto en su vida»). Su misión se trata en la ficha sobre Pawley. Robert C. Hill (12 de junio de 1961, Parte 12), exembajador en México (1957-1960), contó una sesión informativa de agosto de 1959 en un avión con Milton Eisenhower, en la que Wieland negó la infiltración comunista, y que el agregado aéreo Glawe lo llamó «damn fool or a Communist» («o un maldito idiota o un comunista»). Preguntado por ello, Hill añadió: «I don't believe Wieland is a Communist» («No creo que Wieland sea comunista»; p. 798). Samuel Shaffer, de Newsweek (15 de febrero de 1961), declaró que en el invierno de 1957-1958 Wieland le dijo en privado que Castro estaba rodeado de comunistas y «subject to Communist influences» («sometido a influencias comunistas»). Wieland no lo desmintió (informe, pp. 141-144). Según el informe, Otepka declaró que no había encontrado información de que Wieland hubiera dicho a amigos que Castro era comunista. Spruille Braden declaró en 1959 sobre Castro; en el material revisado no consta una declaración suya sobre Wieland: pendiente. El informe de 1962 «State Department Security: The Case of William Wieland, the New Passport Regulations, the Office of Security» es un documento del Comité (87.º Congreso, 2.ª sesión), autorizado el 4 de octubre de 1962. Su apartado sobre Wieland abre con la tesis (p. 2): «The case of William Wieland, like the majority of security cases, does not involve loyalty. It involves such factors as integrity and general suitability» («El caso de William Wieland, como la mayoría de los casos de seguridad, no afecta a la lealtad. Afecta a factores como la integridad y la idoneidad general»; p. 2). El subcomité le reprochó haber entrado sin investigación de seguridad, haber omitido datos en su solicitud y haber callado la conversación con Shaffer en sus informes oficiales. También haber contradicho a funcionarios de inteligencia ante Milton Eisenhower. Sobre Cuba escribió que no fue «responsible» en el sentido de haberla causado él solo, pero que «Neither can he escape a share of the responsibility» («Tampoco puede eludir una parte de la responsabilidad»; p. 2). Además pidió reformar la Oficina de Seguridad. Son las conclusiones de un órgano del Senado en plena disputa con el Ejecutivo; no son una sentencia. El resultado: la autorización, Kennedy y Otepka Otto F. Otepka, jefe de la División de Evaluaciones de la Oficina de Seguridad, investigó el caso. Ante el subcomité declaró que su división no hizo hallazgos adversos contra él «on security grounds» («por motivos de seguridad»). Sí planteó dudas sobre su integridad y llegó a decir: «I think Mr. Wieland lied» («Creo que el señor Wieland mintió»; informe, p. 184). Según la declaración adicional del senador Dodd (informe, pp. 197-198), antes del 15 de septiembre de 1961 el secretario Rusk, tras revisar el expediente con el presidente, decidió que Wieland «could not be considered a security risk» («no podía considerarse un riesgo para la seguridad»), aunque pudo mostrar un juicio discutible. Dodd escribió: «It is to be noted that the question of loyalty has never been raised in connection with the Wieland case» («Debe señalarse que en el caso Wieland nunca se ha planteado la cuestión de la lealtad»). Criticó que la autorización no se dejara por escrito hasta más de cuatro meses después. El 24 de enero de 1962, preguntado en rueda de prensa por Wieland, Kennedy dijo: «Mr. Miller and Mr. Wieland, the duties they have been assigned to, they can carry out without detriment to the interests of the United States, and I hope without detriment to their characters by your question» («El señor Miller y el señor Wieland pueden desempeñar las funciones que tienen asignadas sin perjuicio de los intereses de EE. UU., y espero que su pregunta no perjudique su reputación»). Wieland siguió en el servicio, pero lejos de Cuba. Según su obituario en The Washington Post (1987), fue destinado a Australia en 1964 y se jubiló en 1968 como cónsul general en Melbourne. Murió el 23 de septiembre de 1987 en Hollywood (Maryland). Otepka corrió peor suerte. Según la historia oficial de la Oficina de Seguridad Diplomática, fue apartado de su puesto en 1963 por haber pasado documentos al asesor Sourwine. En 1967 fue declarado culpable y degradado. En 1969 Nixon lo nombró miembro del Subversive Activities Control Board (Junta de Control de Actividades Subversivas). Alegación, testimonio y conclusión: lo que no está probado Alegación: que era comunista, procastrista o agente, y que «entregó» Cuba. Circuló en la prensa y el exilio. En el material revisado no hay ningún documento que lo demuestre. Testimonio: Smith, Pawley, Gardner y Hill lo acusaron de mal juicio, parcialidad o influencia; Gardner admitió que no podía probarlo y Hill dijo no creer que fuera comunista. Conclusión oficial: el Departamento de Estado, con Rusk y Kennedy, no lo consideró un riesgo para la seguridad. El propio subcomité escribió que su caso no afectaba a la lealtad. Las objeciones que se mantuvieron fueron de integridad, idoneidad y juicio: la solicitud de 1941, el formulario de 1948 en el que negó haber usado otro nombre y sus silencios en los informes. Son reproches serios, pero no equivalen a deslealtad. La influencia de su juicio en la caída de Batista es materia de interpretación. Sus memorandos pasaban por superiores que decidían.