La CIDH recogió en 1967 denuncias de reclutamiento forzoso y trabajo sin remuneración en las UMAP. El propio informe conserva explicaciones oficiales que las presentaban como unidades militares y de integración social. El historiador Abel Sierra Madero estudia las UMAP de 1965–1968 como parte de mecanismos de control social y masculinización. Leer conjuntamente ambas fuentes permite distinguir el discurso justificativo, las denuncias contemporáneas y el análisis posterior. La investigación debe profundizar en las experiencias de homosexuales, religiosos y otros internados, sin reducirlas a una sola trayectoria.