El 17 de julio de 2025, la Asamblea Nacional presentó los resultados de una **alta fiscalización al Ministerio del Transporte**. No es una denuncia del exilio ni un informe extranjero: es el parlamento cubano auditando a su propio ministerio, y publicado por la prensa estatal. Estas son sus cifras: — Se transportaron **894 millones de pasajeros, el 68 % del plan**. — **Se dejó de transportar a 412 millones de pasajeros**, con un decrecimiento de más de 114 millones respecto al mismo período del año anterior. — Los ómnibus locales cumplieron solo el **35 %** de su planificación. Los servicios rurales, el **26 %**. Los de difícil acceso, el **19 %**. — Las provincias más afectadas: Granma, Las Tunas y Cienfuegos. Ciego de Ávila y Villa Clara no alcanzan el 25 % de cumplimiento. — En el transporte marítimo, el coeficiente de disponibilidad técnica de las embarcaciones es **inferior al 50 %** y el de los equipos portuarios, del 48 %. Y un hallazgo que conviene leer dos veces, porque lo firma el propio parlamento: la fiscalización detectó **«una falta de correspondencia entre las cifras de pasajeros y carga transportados y el combustible asignado o utilizado»**. Es decir: ni las propias cuentas del ministerio cuadran con su propio combustible. ## La serie, en números de la ONEI | Período | Dato oficial | |---|---| | 2023 → 2024 | de **1.006 a 882 millones** de pasajeros: −12 % | | 1.er semestre 2025 | **407,9 millones** (−10,2 %); en ómnibus públicos, 102 millones (−14,2 %) | | 1.er trimestre 2025 | ómnibus públicos: **46 millones**, frente a 59,7 millones un año antes (−23 %) | | 1.er trimestre 2025 | ferrocarril: **0,7 millones**. Transporte aéreo: **0,0 millones** | El dato más extremo es de enero a septiembre de 2025: los servicios de pasajeros gestionados por el MITRANS —los interprovinciales— cayeron un **93 %** interanual, y los fletes un **97 %**, de 40,2 millones de pasajeros a 900.000. Conviene ser preciso: **eso no significa que el transporte cubano cayera un 93 %**, sino esa línea concreta de servicio del ministerio. La distinción importa y aquí se hace. Mientras tanto, los **medios alternativos** —tracción animal, bicitaxis, camiones y autos privados— subieron de 87,4 a 95,9 millones de traslados en el mismo trimestre. La gente no dejó de moverse. Dejó de moverse el Estado. ## Por qué: la flota Lo explican los propios directivos, en medios oficiales. **Ómnibus Nacionales**, diciembre de 2025: de un parque de **558 ómnibus solo funcionan 219** —una disponibilidad técnica del 49 %— cuando harían falta al menos 320 para cubrir la programación nacional. En 2019 había 464 funcionando. Su director general reconoce una flota envejecida y carencias de lubricantes, piezas, baterías, neumáticos, combustible y fuerza de trabajo; **solo en aceite, el costo mensual supera los 15.000 dólares**. **Ferrocarriles**, enero de 2025. El director general de la Unión de Ferrocarriles: «Hoy tenemos 16 o 17 locomotoras y de ellas tenemos funcionando **nueve o diez**. Así es muy difícil mantener los trenes nacionales». Y añade que llevaban **más de dos años sin recibir financiamiento en divisas**. ## 2026: el desmontaje, mes a mes **Febrero.** El ministro anuncia que los trenes nacionales pasan a **una salida cada ocho días** por destino, el ferry a Isla de la Juventud a dos salidas semanales, y que «el resto de los servicios nacionales y locales quedan suspendidos», incluidos los traslados diarios de trabajadores de Transmetro. Ese mismo mes, la entidad estatal Transportación Habana informa de que **no hay servicio de ómnibus urbano en ninguna ruta de La Habana** por déficit de combustible. **Marzo.** Balance oficial: en aproximadamente un mes se hicieron 1.716 viajes de ómnibus más 282 salidas adicionales, con más de 90.000 pasajeros; y los 24 trenes nacionales previstos más 3 extraordinarios, con más de 40.000 pasajeros. Para un país de diez millones de habitantes. **Mayo-junio.** Nuevo recorte: desde el 18 de junio, Ómnibus Nacionales pasa a **tres frecuencias semanales** entre La Habana y las cabeceras provinciales —una semanal a Manzanillo y Baracoa— y los trenes a Santiago, Guantánamo, Holguín y Bayamo-Manzanillo, a **una ida y vuelta cada dos semanas**. Se suspenden las reservas por la aplicación Viajando y «permanecerán suspendidos el resto de los servicios ferroviarios interprovinciales y locales». **Agosto.** El ministerio reconoce que **ni con las frecuencias mínimas** puede cumplir los horarios por falta de combustible. Y admite algo más: que el mecanismo de reparto de boletos vigente desde junio generó «causas y condiciones para la ocurrencia de hechos de corrupción e indisciplinas en la asignación de capacidades», y que algunos servicios salieron sin ocupar todas sus plazas. Escasean los asientos y aun así viajan vacíos. ## Lo que cuesta en personas Esto lo dijo el ministro de Transporte en la Mesa Redonda, en marzo de 2026, y no hace falta añadirle nada: > Ante la falta de combustible para llevar a los **pacientes de hemodiálisis**, «en algunos casos se hospitalizó a los pacientes; en otros, se trasladaron en taxi o en triciclo». En el mismo balance dijo que se puso especial empeño en asegurar el traslado de los **12.800 estudiantes de escuelas especiales**, y que el servicio para personal sanitario de La Habana, con 34 vehículos, era «totalmente insuficiente». ## Lo que hace la gente Con el sistema estatal en ese estado, los habaneros crearon **decenas de grupos de WhatsApp y Telegram** donde los propios usuarios avisan de los ómnibus que ven pasar. La aplicación estatal MW Urbanos, lanzada en 2022 para eso mismo, cayó en desuso: muchos ómnibus llevaban **el GPS apagado**. La espera por una ruta concreta puede superar las dos horas. Quien puede, paga. El Estado fijó topes de 4.000 pesos hasta Camagüey y 5.500 hasta Guantánamo para los ómnibus y camiones privados, «pero en la práctica esos límites suelen evaporarse», según el propio diario de la central sindical. El pasaje estatal interprovincial llega a 312 pesos. La desproporción se ve mejor en la ciudad: el ómnibus urbano de La Habana cuesta **dos pesos**; un taxi colectivo privado, al menos cincuenta veces más. Con un salario medio que equivale a unos catorce dólares y medio al mes, esa diferencia decide quién llega al trabajo y quién no.