Este archivo aloja una serie de fotografías de Baracoa, en Guantánamo, liberadas en dominio público por su autor entre 2017 y 2018: seis farmacias con su número de unidad, dos policlínicos, varias escuelas primarias, una panadería estatal, la recogida de basura y el transporte público. Sirven para algo concreto: poner cara física a lo que los informes nombran en abstracto. Una farmacia rural con sus estantes a la vista. Los baños de una escuela primaria. Un camión adaptado como guagua. La red existe y está fotografiada, con lugar y fecha. Y no sirven para otra cosa: no son un indicador. Un municipio no es el país, un día no es un año y una estantería no es un registro de abastecimiento. Quien quiera afirmar que faltan medicamentos necesita datos de distribución, no una fotografía; lo que la fotografía aporta es el lugar y la fecha en que se tomó. Las personas que aparecen en algunas imágenes no se identifican ni se comentan. Están ahí porque estaban en un espacio público el día que se hizo la foto, no como objeto de la documentación.