La CIDH distinguió en 1979 a presos que aceptaban programas de rehabilitación y a quienes se negaban, conocidos como plantados. Documentó denuncias de castigos y condiciones especialmente duras para estos últimos. Esta denominación histórica describe formas de resistencia carcelaria; no es una categoría jurídica uniforme ni un sinónimo de cualquier preso político. La sección organiza testimonios, cartas y listas por prisión y período, conservando las diferencias entre sus protagonistas.