EconomíaPeríodo Especial: lo que se derrumbó, medido en la revista de la CEPAL
Revisión editorial aprobadaEntre 1989 y 1993 el producto por habitante cayó un 37 %, el consumo personal un 40 %, las importaciones un 75 % y la producción de fertilizantes un 90 %. El peso pasó de 7 a 78 por dólar.
El economista Carmelo Mesa-Lago publicó en la Revista de la CEPAL de agosto de 2005 una comparación de indicadores cubanos en tres cortes: 1989, víspera de la crisis; 1993, su peor momento; y 2003. Las fuentes de cada columna son el Comité Estatal de Estadísticas para 1989 y la Oficina Nacional de Estadísticas para 1993 y 2003. Son, en su mayoría, cifras del propio Estado cubano.
**Lo macroeconómico, de 1989 a 1993:**
— Producto interno bruto por habitante, en pesos constantes: de 1.852 a **1.172**. Un 37 % menos.
— Inversión sobre PIB: del 15,2 % al **6,7 %**.
— Inflación: del 0,5 % al **25,7 %**.
— Déficit fiscal sobre PIB: del 7,2 % al **33,5 %**.
— Tipo de cambio: de 7 a **78 pesos por dólar**.
— Exportaciones de bienes: de 5,4 a **1,1** miles de millones de pesos. Importaciones: de 8,1 a **2,0**.
— Consumo personal, a precios de 1981: **cayó un 40 %** entre 1989 y 1993. En el año 2000 seguía un 22 % por debajo del nivel de 1989.
**Lo que se dejó de producir**, en miles de toneladas salvo donde se indica:
— Fertilizantes: de 898 a **94**. Un 90 % menos. Sin fertilizante no hay cosecha al año siguiente, y eso explica buena parte de lo que viene después.
— Azúcar: de 8.121 a **4.246**.
— Leche de vaca: de 1.131 a **585**.
— Pescado y mariscos: de 192 a **94**.
— Huevos: de 2.673 a **1.512** millones de unidades.
— Cemento: de 3.759 a **1.049**. Textiles: de 220 a **51** millones de metros cuadrados.
**Lo que le pasó a la escuela.** La matrícula elemental se mantuvo, pero la tasa de enseñanza secundaria respecto a la población en edad escolar cayó del 90,2 % en 1989 al **74,5 % en 1994**, según la UNESCO. La matrícula universitaria total disminuyó un **56 %** en la peor etapa de la crisis.
**Y lo que quedó después.** El artículo señala que, según organismos internacionales, en 2001 Cuba estaba un 7 % por debajo del promedio regional en disponibilidad de calorías, y que entre 1998 y 2000 el **13 % de su población estaba desnutrida**, con ocho países de la región en mejor situación. Sobre el poder adquisitivo de comienzos de los 2000, recoge que el salario medio mensual equivalía a unos 16 dólares al cambio oficial de las casas de cambio del Gobierno: con eso se compraba, en las tiendas en divisas, una pastilla de jabón, medio litro de aceite y una libra de malanga.
Estas cifras son el marco de la otra ficha del archivo sobre el mismo período, la de los 50.862 casos de neuropatía registrados entre 1992 y 1994. Una caída del 40 % en el consumo personal y del 90 % en la producción de fertilizantes no es una abstracción contable: es la explicación de por qué cincuenta mil personas perdieron la vista o la sensibilidad en las piernas, y de por qué tener una gallina en el patio protegía de enfermar.
Alcance y trabajo pendienteEl artículo es de 2005 y su corte más reciente es 2003: no describe la situación actual y no debe usarse para ella. Las cifras de 1989, 1993 y 2003 proceden en su mayoría de los organismos estadísticos del propio Estado cubano, con las limitaciones que eso implica; el autor las emplea críticamente y lo hace constar en el pie del cuadro.
Mesa-Lago es un economista con una posición crítica conocida respecto al modelo cubano. Eso no invalida el cuadro —que reproduce fuentes oficiales—, pero sí conviene saberlo al leer sus interpretaciones, que esta ficha no reproduce salvo cuando cita datos de terceros claramente identificados (UNESCO, OPS, PNUD).
La cifra de una caída del 35 % del PIB total entre 1990 y 1993, muy repetida, no aparece así en este documento y por eso no se usa: lo que el cuadro consigna es la caída del 37 % del producto **por habitante** entre 1989 y 1993. No es lo mismo y no se mezclan.
El dato del salario equivalente a 16 dólares corresponde a comienzos de los años 2000, no al peor momento del Período Especial; se incluye para mostrar qué quedó una década después, no para describir 1993.
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