Cuba envía personal sanitario al extranjero y cobra por ello. Prisoners Defenders y Consorcio Justicia publicaron el 19 de agosto de 2026 la plataforma Cuban Medical Brigades, que documenta esas misiones país por país: 209 países y territorios registrados y 53 misiones activas estimadas. La organización ha sistematizado 1.402 testimonios desde 2018, de los cuales 1.185 son protegidos y 217 públicos. Según ese registro, el 89,79 % de quienes declararon afirmó haber sido forzado a participar o haber aceptado por causas coercitivas, y el 77,72 % respondió que su participación no fue voluntaria. Sobre el dinero: el Estado cubano retiene alrededor del 85 % de lo que se paga por ese trabajo y el profesional recibe de media un 15 %, con un ingreso líquido medio declarado de 462,29 dólares mensuales. No es solo la voz de una organización. Los Procedimientos Especiales de Naciones Unidas señalaron en 2019 que las condiciones descritas podían alcanzar el umbral de trabajo forzoso según los indicadores de la Organización Internacional del Trabajo, y recordaron que eso constituye una forma contemporánea de esclavitud. La conexión con el resto de este archivo es directa: el mismo Estado que exporta personal sanitario es el que reduce la inversión en su propia red de salud. Quien quiera juzgar esa contradicción tiene aquí las dos series de datos, cada una con su fuente.