Las cifras de inversión las publica la Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba, la ONEI. Dos cortes distintos, recogidos por dos medios, permiten ver la orientación del gasto. Primer semestre de 2024, según el informe de la ONEI citado por Martí Noticias el 21 de agosto de 2024: hoteles y restaurantes recibieron 4.931 millones de pesos, un 112,1 % más que los 2.325 millones del mismo período de 2023. En el mismo semestre, salud pública y asistencia social bajó de 1.149,9 a 769 millones, un 33,1 % menos, y educación de 559,8 a 441 millones, un 21,2 % menos. Es decir: mientras una partida se duplicaba, las otras dos se recortaban. Año 2024 completo, según los datos de la ONEI difundidos por la agencia EFE el 24 de marzo de 2025: 36.843,8 millones de pesos a turismo y hostelería, frente a 1.977,4 millones en salud y 993,9 millones en educación. La agencia sitúa esa partida en el 37,4 % de la inversión estatal y calcula que equivale a once veces lo destinado conjuntamente a educación y sanidad. Conviene decir qué significa y qué no significa este dato. No dice que no se gaste en salud: el gasto corriente —salarios, medicamentos, funcionamiento— es otra cosa distinta de la inversión, que es lo que aquí se compara. Lo que documenta es una prioridad de construcción: dónde se levantan edificios nuevos y se amplían capacidades. Y lo hace con los números del propio Estado, no con una estimación externa.