La fuga de deportistas cubanos dejó de ser un episodio para convertirse en un goteo constante. Según Martí Noticias, en 2023 los abandonos alcanzaron cifras récord: al menos 106 deportistas —44 mujeres y 62 hombres— dejaron la isla por distintas vías. El patrón se repite en competiciones oficiales. En febrero de 2024, durante un torneo en Acapulco, abandonaron la delegación los luchadores Susana Martínez, Santiago Hernández y Osmany Diversent. En Orlando, el baloncestista Sergio Machado dejó la selección nacional horas antes del primer partido del clasificatorio de la FIBA. No es nuevo: el mismo registro recuerda que en 1991 el lanzador René Arocha aprovechó una escala del equipo de béisbol en Miami para quedarse. Lo que ha cambiado es la escala. Un sistema que presenta el deporte como una de sus conquistas pierde cada año a decenas de las personas que lo sostienen, en el mejor momento de su carrera. Esa es la medida real del estado del deporte cubano, no el medallero.