Este frente tiene una ventaja rara: **está documentado por quien lo hizo**. El informe del Inspector General de la CIA sobre la operación cubana —el informe Kirkpatrick— está desclasificado en la serie FRUS del Departamento de Estado, y su contabilidad es despiadada con la propia Agencia. ## Cómo empezó El primer lanzamiento aéreo clandestino de la CIA sobre Cuba fue el **28 de septiembre de 1960**. Según el informe: la tripulación erró la zona de lanzamiento por siete millas y soltó las armas sobre una presa; las fuerzas cubanas las recogieron, cercaron el área, capturaron al agente y **después lo fusilaron**. El avión se perdió al volver y aterrizó en México, donde seguía cuando se escribió el informe. Ese primer fracaso, dice el propio documento, convenció a los jefes del proyecto de que era inútil construir una resistencia interna por medios clandestinos. El 4 de noviembre de 1960 la rama WH/4 de la CIA formalizó el giro hacia una operación militar convencional. Es decir: **cinco meses antes de Girón, la Agencia ya había decidido en la práctica dejar de apostar por los alzados**. ## Las cifras del Escambray Este es el párrafo central, y conviene leerlo despacio: > «Se volaron **diez misiones al Escambray** a petición de un agente que no tenía entrenamiento en recepción aérea. Dos veces la carga no se soltó porque no se localizó la zona de lanzamiento, y una vez el avión dio la vuelta por mal tiempo. **En las siete ocasiones en que se soltó carga, fue recuperada total o mayoritariamente por las fuerzas de Castro.**» Siete de siete. **Ni un solo lanzamiento llegó íntegro a los alzados del Escambray**, según la contabilidad de la propia CIA. El balance del conjunto del proyecto no es mejor. Hasta el 21 de abril de 1961 se volaron **30 misiones** de lanzamiento y solo **4** se contabilizaron como exitosas —carga entregada a quien iba dirigida—. El presupuesto del año fiscal 1961 había previsto **105 lanzamientos**. Y en peso: | | Libras | |---|---| | Transportado por aire | **~151.000** | | Realmente soltado | **~69.000** | | Capturado por las fuerzas cubanas | **al menos 46.000** | | Recuperado por los agentes de la CIA | **~24.000** | Unas doce toneladas de setenta y cinco transportadas: lo suficiente, según el informe, para armar a unos trescientos hombres. Y los tres lanzamientos de carga que sí llegaron a sus destinatarios fueron **todos en Pinar del Río**. En Matanzas y La Habana no llegó nada. La conclusión del Inspector General cabe en una línea: > «Además, estos intentos, en su efecto general, **probablemente perjudicaron a la resistencia más de lo que la ayudaron**.» No es una metáfora. El informe documenta al menos un caso en que las pasadas del avión sobre la zona de lanzamiento alertaron al ejército cubano, que atacó y dispersó al grupo de resistencia. La fuente oficial cubana **confirma el dato y cita textualmente el informe**: EcuRed reproduce en español el párrafo de contabilidad de Kirkpatrick y afirma que todos los envíos aéreos de armas al Escambray, sin excepción, cayeron en poder de las milicias, que contaron para localizar los paracaídas con la colaboración de campesinos. Su propio recuento difiere del estadounidense —seis lanzamientos de la «Operación Silencio» entre el 6 de enero y el 4 de marzo de 1961, más ocho aislados—, y los dos se publican aquí sin elegir. ## El abandono, con fecha **Hacia el 28 de marzo de 1961** se tomó la decisión política de no hacer más lanzamientos clandestinos hasta después del desembarco anfibio. Entre el 22 de marzo y el 19 de abril se solicitaron **diecinueve lanzamientos** a zonas concretas. Los oficiales de caso que los tramitaban **no sabían la fecha ni el plan de la invasión**, de modo que —lo dice el informe— tuvieron que dar largas a quienes los pedían desde dentro de Cuba. El plan operativo del 12 de abril de 1961, cinco días antes de Girón, reconoce que los lanzamientos estaban suspendidos porque los aviones disponibles estaban ocupados en otra cosa. Tres semanas antes de la invasión, un informe de inteligencia del 27 de marzo de 1961 concluía que los reveses de los alzados del Escambray se debían **«a la falta de suministros más que a la eficacia del ataque de las fuerzas gubernamentales»**, y que, faltos de armas y de comida, estaban permanentemente a la defensiva. ## La coordinación que no hubo El informe Kirkpatrick es explícito: leídos los planes operativos, **la invasión ya no se concebía como una operación de apoyo coordinado a guerrillas cubanas**, y no había plan alguno de insurrección combinada verificado con agentes propios sobre el terreno. Y hay un detalle geográfico que lo resume todo. El cambio del sitio de desembarco de Trinidad a Zapata **alejó la invasión del Escambray**. Según el propio informe, Trinidad estaba cerca de las montañas del Escambray y ofrecía mejores posibilidades guerrilleras, pero solo Zapata tenía pista aérea adecuada. La historia interna de la CIA discrepa de esa explicación y atribuye el cambio a que Trinidad resultaba demasiado visible, algo consistente con lo que Kennedy dijo el 11 de marzo de 1961: que no podía respaldar un plan que dejara a Estados Unidos tan expuesto. Sea cual fuere la razón, el efecto es el mismo: **los hombres que llevaban un año esperando en las montañas se quedaron a ciento y pico de kilómetros de la playa donde se decidió todo**. ## Lo que Estados Unidos creía que había allí Las estimaciones estadounidenses sobre la resistencia interna variaron enormemente en cinco semanas: unos **1.200 guerrilleros activos** en toda Cuba según el papel del 11 de marzo de 1961; **casi 7.000 insurgentes** según el plan del 12 de abril, de ellos unos 700 en Las Villas. Que las cifras de la propia CIA se multiplicaran por seis en un mes dice bastante sobre lo que realmente sabía. En diciembre de 1960, la Embajada en La Habana reportaba que el Escambray era el único frente militar realmente en operación en toda Cuba, cercado por unos 6.000 hombres, en su mayoría milicianos, y añadía un juicio que conviene retener porque ilumina lo que vendría después: que **los alzados contaban con el apoyo del campesinado local**, y que de no ser así habría sido imposible que se sostuvieran. Un año después de Girón, la inteligencia estadounidense seguía registrando actividad guerrillera en el Escambray, pero señalaba que había caído bruscamente tras la redada masiva posterior a la invasión, y que el tamaño de muchos grupos estaba limitado por la falta de armas con que equipar a posibles reclutas. ## El veredicto de la propia Agencia Entre las conclusiones del informe Kirkpatrick figura esta: «**La Agencia fracasó en construir y abastecer una organización de resistencia en condiciones bastante favorables.** Las operaciones aéreas y marítimas dieron mal resultado.» La Comisión Taylor cerró el asunto en junio de 1961 constatando que, pese a la evidencia de focos de resistencia, la corta vida de la cabeza de playa no bastó para desencadenar nada.