Ian Pedro Carbonell Karell, director de Sistemas de Pago del Banco Central de Cuba, aseguró en el programa Mesa Redonda que el establecimiento cumplió todos los requisitos exigidos y ya presta servicio. Es el primer paso de un programa piloto anunciado meses atrás por el primer ministro Manuel Marrero Cruz. Lo que no se informó: el nombre del negocio, su ubicación, quién es su propietario y la fecha exacta en que abrió. Tampoco cómo fue seleccionado para el proyecto piloto, qué relación mantiene con el Estado, con qué condiciones se le concedió la autorización ni si otros interesados pudieron solicitar una licencia equivalente. Quedan igualmente sin conocerse las monedas que compra y vende, las tasas aplicadas, las comisiones cobradas y el margen de ganancia permitido. La medida llega después de décadas de persecución penal y administrativa del cambio informal de divisas. Autorizar en privado y sin datos públicos una actividad que se persiguió durante décadas no es una apertura verificable: es una concesión cuyo beneficiario el Estado ha decidido no nombrar.